Loros Urbanos

No ha terminado de calentar el sol cuando un escándalo asalta la zona. Todos los días. A la misma hora. Adoraría saber qué es lo que se dicen las guacamayas desde tan temprano con semejante euforia. 

Antes las veía de vez en cuando, pero desde que me mudé a Sebucán -justo entre El Parque Nacional El Ávila y El Parque del Este en la ciudad de Caracas- soy vecina afable de un grupo de guacamayas maracaná (Ara severa). Las veo en las mañanas con sus cabecitas verdes asomándose en lo más alto del agujero de un chaguaramo, pasean por los árboles, comen mango, discuten y se apurruñan. Es una maravilla que conmueve profundamente mi cotidianidad.

Despierta mi curiosidad, contacté a Audubon para saber quién era la persona indicada para versarme sobre el tema: Malú Gonzalez. Le escribí un correo y me invitó a asistir a una charla. Ese día descubrí que los loros, periquitos y guacamayas, se llaman psitácidos.

Fui. No me sorprendió saber que Venezuela es el 6to país del mundo en diversidad de aves, pero sí me asombra que el 30% de los psitácidos de Venezuela han fijado residencia en Caracas a pesar de que 40% de ellos se encuentran gravemente amenazados en sus lugares de origen.

¿Y qué hacen todas estas especies de psitácidos en Caracas? Adaptarse. Cometimos la torpeza de encerrarlas en jaulas y, ahora, las que se han escapado o han abandonado, se encargan de colonizar la ciudad. Malú habla del impacto del comercio de “mascotas” y de cómo la mayor parte de nuestras especies se encuentran fuera del país. 

Pero de algo malo puede surgir algo positivo. Caracas está entre las primeros 5 ciudades del mundo en diversidad de psitácidos. La sublime ironía es que esta urbe que derrama sangre humana con desgarradora destreza, resulta segura para los loros y las guacamayas. Sí, segura y Caracas pueden coexistir en una misma frase. 

Para los psitácidos Caracas es un paraíso en el que escasean los depredadores naturales, les provee sitios de anidación más seguros, abunda el alimento y la correlación entre la cantidad de árboles y la proporción de emplumados es positiva. Una razón más para proteger al Ávila, al Parque del Este, para fomentar la construcción de zonas verdes, para no permitir que talen el árbol de tu edificio sólo porque le tapa la vista a un vecino. Si Caracas es segura para “alguien”, hay que hacer todo lo posible para que no decidan irse ellos también.

Pero estudiarlas le ha resultado a Malú más complicado de lo que pensaba, por ello se le ocurrió valerse de la tecnología y crear una base de datos virtual. Si viven en Caracas y también ven loritos y guacamayas cerca de casa o el trabajo, entren AQUÍ y repórtenlos. Le harán un gran favor a estos animalitos. Los únicos seres que logran sentirse seguros en Caracas.

Fuente y foto : Arianna Arteaga Quintero

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