Kayakeando el Golfo de Cariaco

Por primera vez Kayak Club Venezuela navega completamente el Golfo de Cariaco de manera ecológica, autosuficiente y sin patrocinante; recorriendo un total de 152Km. en 32 horas de navegación…

Golfo cariaco

La travesía se inició en la Marina de Cumanagoto cruzando hasta Punta Arena, para luego costear el Golfo hasta llegar al punto de partida; se planifico para realizarla en 5 días continuos y debido a un percance con uno de los participantes se realizó en dos etapas.

La primera etapa de 79.8Km. en 3 días con la participación de Dayana Pacheco, Ashley Padra, Gerlig Padra, Antonio Lirio, Virginia Restrepo y Woody nuestra mascota y la Segunda etapa se inicia una semana después debido a que nunca habíamos dejado una travesía a media y ver toda la comida que nos quedó, no aguantamos la tentación. Zarpamos nuevamente Ashley Padra, Dayana Pacheco y Woody ya que el resto no pudo escaparse de los compromisos laborales y recorrimos 73.5Km. en 2 días.

La otra cara del Golfo de Cariaco

Tristemente la entrada y salida del golfo son fuente de asombro por la cantidad de basura que había a lo largo de la costa, se observa toneladas de vidrio, bolsas, botellas, escombros, juguetes, lavadoras entre otros y lamentablemente por muchos kilómetros las plantas están adornadas como un arbolito de navidad pero con basura.

Cariaco naturaleza pura en dos puntos de vista

En la primera etapa observamos un ambiente virgen y muy árido; en él nos deleitamos con grandes escenarios perfectos como: una noche cundida de estrellas, con una ciudad en pleno apogeo con un festín de colores y lucecitas por donde quiera que curiosees, montañas áridas entre naranjas, ocres y a sus pies el verde particular de los mangles en enseñadas con aguas tan claras como piscinas, pequeñas cuevas entre las montañas y el mar.

Un momento mágico fue de un lado un lindo arcoíris tipo “Rainbow Brite” entre un par de nubes, del otro extremo un atardecer sumamente sutil de colores pasteles y fucsia únicos de la naturaleza y al lado de nuestros kayaks un grupito de delfines revoloteando en el mar. Que dicha vivir esta experiencia.

En la Segunda etapa, el otro lado de la costa es mucho más poblado, siempre puedes ver la carretera y el ella los múltiples vehículos que transitan a toda hora, se observan muchas casas para todos los gustos y estilos desde mansiones todas rococó, modernas, rusticas, campestre, hasta casitas elaboradas con bajareque. Así mismo hay un gran número de posadas, restaurantes, fábricas, campamentos, playas públicas muy bien acondicionadas con chocitas entre otros.

Disfrutamos de un encuentro inesperado al ver un grupo de flamencos posando en medio de una laguna; nos fuimos acercando y ellos estaban tan asombrados como nosotros; ave muy elegante y hacen un sonido particular que nos llamó la atención. El Woody que quedó paralizado al verlos y escucharlos tan cerca.

Golfo cariaco

Records en ambas travesías

A pesar del cansancio acumulado de navegar tantas horas seguidas, en ambas travesías rompimos records de navegación en un mismo día por los participantes.

Hasta me atrevería a decir que muy pocos kayakistas Venezolanos han navegado esta cantidad de kilómetros en un día, con el peso que tenían nuestros kayak por todo el equipo, comida, hidratación, carpa, cocina, utensilios de cocina, además disfrutando del paisaje, tomando fotos y haciendo múltiples paradas para compartir con el entorno.

El primer records fue realizado en la primera etapa de la travesía con 52km. y el segundo records fue alcanzado en la segunda etapa con 62km. Fue muy duro hacer ambas navegaciones pero valió la pena.

Dolores, molestias y algo más

El cansancio se hace notar en el grupo casi de manera inmediata, se inicia con el trasnocho de la arregladera de peroles en casa y el adelanto del trabajo para ausentarte un par de días, luego le agregas las largas horas en carretera hasta llegar a Cumana, prácticamente no has comenzado a navegar y ya estas agotado.

Empieza la travesía y a un par horas en los kayak los dolores musculares salen a flote; los días siguientes la cosa se incrementa las manos, los hombros, los trapecios y hasta el pompy nos dolía… en mi caso tenía un ardor terrible debajo de los brazos que no me dejaba palear y al agregarle salpicaduras de mar la cosa se empeora, pero ni modo hay que seguir, menos mal que estaba en un kayak doble y por primera vez eché carro.

Nos trataron como reyes

La posada Medregal Village es muy acogedora, se nota que está diseñada y cuidada con amor; el dueño un francés muy simpático, gentil y a pesar de su acento utiliza muchas palabras criollas del venezolano; es una persona que ama tanto a Venezuela como nosotros; este al ver la cuerda de locos que llegaron en esos perolitos a esas horas de la noche, más rápido que flash nos instaló en una habitación y mando a prepararnos la cena y que cena señores comimos como Dioses.

En medio de tormentas eléctricas

Durante ambas travesías se formaron tormentas eléctricas, algo que le tenemos pavor sobre todo cuando estamos en el mar y eres lo más alto que sobresale de él, por ello cada vez que veíamos que estas estaban cerca salíamos navegando lo más rápido posible para refugiarnos hasta que estas se alejaran.

En varias oportunidades pudimos ver como los rayos se unían al mar en el horizonte y no entendíamos como se encontraba un pescador a punta de remos tan cerca de ellos; otro momento de tensión fue cuando hubo un cambio de presión repentino y un viento fuerte que hacia un movimiento raro de corrientes, que estas se encontraban y se golpeaban entre si hasta formar una pared de agua en el aire y nosotros teníamos que atravesarla para llegar a la orilla.

Golfo cariaco

La Gente de oriente es especial

La gente de Muelle de Cariaco en especial la familia Mendoza y Salazar nos brindaron su apoyo incondicional, abrieron las puertas de sus casas para guardar nuestras cosas, atender a Virginia, bañarnos, alimentarnos, conseguir el cuadre con el taxi de Oscar, recomendarnos lugares agradables, intercambiar experiencias y con una confianza increíble como si fuéramos de la familia; que bonito es estar rodeado de gente así que confía en ti. Recuerdo que todos los venezolanos actuábamos de esa manera.

El incidente

Casi a mitad de travesía Virginia empieza a presentar malestar de un ojo, se saca el lente de contacto y la cosa empeora, suponemos que se rayó la córnea y conseguimos una doctora en un ambulatorio en Muelle de Cariaco, el tratamiento fue efectivo y calmo un poco el malestar.

Por lo anterior mencionado decidimos que lo mejor era regresarnos a Caracas y nos instalamos en la casa de la Sra. Mireya a esperar que los muchachos fueran con Oscar el taxista a la farmacia y luego a buscar los carros a la Marina de Cumanagoto.

Estas son los riegos que debemos tomar por realizar las travesías sin apoyo alguno y lejos de nuestros carros, gracias a Dios siempre contamos con el apoyo de la gente de la zona.

Cambio de Logística

La segunda etapa genera una nueva logística teníamos que partir desde Muelle de Cariaco y el carro dejarlo en la Marina de Cumanagoto por ello dejamos el kayak con la corotera en la casa de la Sra. Mireya y de allí regresarnos en el taxi de Oscar hasta el punto de partida de la travesía.

Finalmente, estamos seguros que pronto Kayak Club Venezuela estará navegando una vez más los mares de Sucre que nos envuelve con sus colores y atracciones naturales dignas de ser admiradas desde un kayak.

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